Escribir no es otra cosa que moldear los
pensamientos en símbolos, plasmarlos en diferentes tipos de papel y por
distintos medios de comunicación, es brindar lo que bien o mal se conoce en la relación
con el mundo, ya sea empíricamente y subjetivamente, en otras palabras decirles
lo que se aprende y lo que se deduce.
Por lo general es una experiencia personal y
a la vez intencional, cualquiera que sea la intención del autor, lo que sí conserva
es el interés de dejar un mensaje. Y quizás se preguntaran a que se refiere? Y
la respuesta es simple, se trata de empezar con la aventura fascinante de
escribir.
Siendo habitualmente optimista, considero que
la mayoría de textos, cuentos, poemas, etc., reflejan pensamientos positivos, aunque
se conoce que también existen aquellos donde la obscuridad vence. Está surtido
de tintes de colores, de pensamientos sencillos e incluso de ideas innovadoras,
hay también aquellos escritos que nos sorprenden y otros no tanto.
Planteando desde esta perspectiva, lo que intento
decir es que personalmente voy a empezar a fabricar mis símbolos acorde a mis
pensamientos, desde mi verdad y estoy segura que no es la real; pero con
certeza sé, que es subjetiva. Lo que también aprendí, es que no se vale
renunciar cuando se empieza a escribir, no solo porque es la respuesta a
cumplir tus metas, sino que llenaría de alegría tu imaginación.
El martes pasado, escuche decir a una persona
a lo lejos algo así?: “si tu interés es escribir simplemente escribe, lo que
sea, no pierdas más tiempo, teniendo en cuenta que no ha todas las personas les
gustará lo que escribes, pero que eso no te importarte, lo interesante es que has
cumplido contigo” y comparto ese pensamiento.
Escribir es un arte, es viajar a otra
dimensión, es la capacidad de desarrollar un vuelo de palabras, que atrapas en
tus pensamientos para luego dejarlas libres como mariposas de colores, mientras
más escribimos más nos revelamos.