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viernes, 7 de septiembre de 2018

PINCELADAS SOBRE EL CUIDADO DE SÍ.


PINCELADAS SOBRE EL CUIDADO DE SÍ.

Recordemos que la sociología es una ciencia que persigue continuamente mejorar el entorno social, fundamentándose primordialmente en la cotidianidad, que es el “mundo del sentido común” (Schutz A.), tanto de la producción histórica, como también de la realidad actual. Ya que la tarea principal del sociólogo es comprender o entender las prácticas sociales de la humanidad, con la finalidad de buscar respuestas a las problemáticas sociales y plantear estrategias para sustentar el bienestar de la humanidad.

Antes de reflexionar sobre el cuidado, el término del cuidado se refiere a una acción que significa quererse a sí y a las demás personas, es asistir, ayudar, etc., para preservar y ocuparse adecuadamente de sí o de otra persona, por lo que indagar sobre este tema resulta muy complejo, pero en vista que en los últimos años se ha venido popularizando, amerita dar puntos de vista de interés al respecto.

La inquietud principal de este análisis radica en el cuidado de sí y relativamente del cuidado de otras personas, procurando que este contenido sea objetivo y tenga relación con la sociología contemporánea, ya que entre sus planteamientos esta atender las relaciones yo-otros y sus consecuencias (empatía, amor, etc.). (López Ma. Carmen, Papers 50, 1996, 209-131).

De cierta manera el “cuidado de sí” es el cuidado de su ser y de su alma, involucra la preocupación de si, el bienestar de si, vigilar que se cumplan sus intereses individuales, es decir lo que quiere, lo que aspira etc., para lo cual debe cuidar lo que piensa,  la conducta, el modo de actuar, la moral, e interviene también la espiritualidad, la meditación, la conciencia. Estas últimas prácticas sociales están vinculadas directamente con lo que significa el término cuidado de sí y de la colectividad.

A partir de las inquietudes que se han generalizado en el espacio social sobre el cuidado de sí y de otras personas, se desarrolla en varios sentidos, teniendo en cuenta “entre el individuo stultus y el individuo sapiens” es decir entre la persona estulta y la persona perspicaz, para lo cual se ha conseguido diferenciarlas de dos maneras:

Las personas estultas son aquellas que ven pasar el tiempo y se dejan llevar por la imposición de las reglas y los significados derivados de la cultura hegemónica, las que prefieren no ocuparse de su voluntad, ni de sus verdades, ni de sus realidades, es quienes prefieren un entorno sin cambios, es decir tienden a ser funcionalistas ya que actúan acorde a las circunstancias porque su ideal es que su vida permanezca ventajoso y tranquila. Por lo tanto para que su espacio se mantenga sin tensiones, se apertura a las influencias externas, aceptan las decisiones ajenas, al final llegan a convertirse en personas acríticas.

En cambio las personas perspicaces son todo lo opuesto a las personas estultas, tienen una voluntad ilimitada para salir de la stultitia, aportan criterios y enfoques para nivelar las resistencias, conflictos, tenciones, para encontrar posibilidades de reestructurar las dinámicas sociales heredadas. Tienden a demostrar que se valoran, que se quieren, se desenvuelven en base a prácticas de bondad y verdad, ayudan a desenmascarar la desigualdad, se sienten libres de expresar sus puntos de vista, aunque esto les haya llevado a nefastas consecuencias.

Se considera que el objetivo de estos dos grupos de personas, es en primer lugar buscar su bienestar, sin embargo tienen diferentes puntos de vista, por lo cual es importante mencionar lo que Foucault expreso al respecto, para lograr cuidar de sí y cuidar a otras personas, es necesario que intervengan simultáneamente la estulticia y la sapientia, ya que la estulticia no puede ocuparse de sí y la sapientia siente que tiene que ocuparse de sí. Entonces al existir un equilibrio entre estas dos ideologías, la práctica del cuidado tendrá resultados positivos. (Foucault M. 1994).

La mixtura de la estulticia y la sapientia, es primordial porque la humanidad no solo debe ocuparse de sí, como tampoco debe dejar de ocuparse de sí, debe existir una tendencia media, para que se construyan procesos y dinámicas que impulsen equidad y  justicia, que reivindiquen las relaciones jerárquicas y de poder. Para que las personas sientan que son capaces de cuidar de sí y por lo tanto de otras personas.

Al tener la experiencia de cuidar de sí, armonizando tanto la estulticia como la sapientia encontraran diferencias, aquellas que servirán para sustentar fundamentalmente que son capaces de cuidar de sus pares, (Foucault M. 1994, pag.60). Por lo tanto, esta exigido intrínsecamente la necesidad del cuidado de sí - que es el cuidado de su ser y del ser de otra persona.